Nigeria está enfrentando una crisis creciente de seguridad caracterizada por aumento de secuestros realizados por grupos armados que los utilizan como fuente importante de ingresos. Bandidos criminales localmente conocidos como «bandits» en el norte de Nigeria están secuestrando civiles, incluyendo estudiantes, maestros y otros ciudadanos.
Los grupos yihadistas en el noreste del país, afiliados a organizaciones terroristas internacionales, también están utilizando secuestros como medio de financiamiento de sus operaciones. Estos secuestros han generado trauma psicológico y económico en comunidades afectadas.
Los secuestros en Nigeria han aumentado dramáticamente en los últimos años. Grupos armados capturan personas y demandan rescates monetarios significativos de familias. El país ha registrado cientos de secuestros en años recientes, incluyendo de estudiantes en escuelas.

